Un
clásico de las ventas por Internet: Enviar flores a domicilio.
Siempre se nos machaca publicitariamente con el envío de flores en
fechas tan señaladas como el Día de la Madre, tu aniversario de boda,
San Valentín, etc. Pero también puede servirnos para intentar
reparar alguna metedura de pata con el ser amado, reconciliarnos con
alguien, o, simplemente, sorprender gratamente a la persona homenajeada.
Existe un "lenguaje de las flores", conocido por cualquier profesional,
que nos permite enviar mensajes simbólicos según el tipo de flor
elegida. Podemos expresar desde un amor apasionado hasta insultar a la
persona que recibe el ramo, y, ojo al dato, sin necesidad de escribir
ninguna nota.
En este caso, la principal empresa y pionera por Internet es
Interflora. Naturalmente la competencia ataca, basada sobre
todo en los precios de los servicios como Aquaflor o
Mandaflor. También se apuntan grandes empresas con
secciones de floristería como El Corte Inglés.
Básicamente, todos estos mayoristas tienen empresas asociadas por toda
la geografía española y del mundo mundial en el caso de Interflora.
Ellos tramitan nuestro pedido al asociado más cercano a nuestro
domicilio quien se encarga de la entrega en un tiempo y puntualidad
récord.
Y pregunta o déjate aconsejar o podrías meter la pata lamentablemente.
Por ejemplo, no envíes claveles estriados cuyo mensaje es de rechazo, a
no ser que quieras acabar con una relación. Tampoco un ramo de
narcisos cuyo significado es el egoísmo. También, si eres parco en
palabras, escribirán una nota en tu nombre en la que expresarán
cualquier sentimiento que quieras hacer llegar con tu ramo.
Por último, los tiempos cambian: Puedes hacer llegar al ser amado unas
rosas con unos bombones y, además, hacer que le reciten una poesía o le
canten una canción, le feliciten el cumpleaños, etc. Un montón de
posibilidades en función del bolsillo y lo que estemos dispuestos a
pagar.
El factor sorpresa que expresa muy bien un dicho popular de golfos: "Si
a una mujer quieres tener, hazle la vergüenza perder". Por ejemplo,
aparece un repartidor con un centro de flores en la oficina y pregunta
por Pepita; llaman a Pepita que viene a recoger su ramo y entonces
el tipo le empieza a cantar "te quiero vida mía, te quiero noche y día,
sólo vivo para ti". La vergüenza que pasará Pepita y el cachondeo de los
amigos de la oficina lo tienes asegurado, pero que será una agradable
sorpresa también. |